miércoles, 2 de julio de 2008

Sr. Wall Street

Mire usted nada más qué hermosa mesa
Sr. Wall Street
llena de papeles verdes con olor a corrupción.
El ébano fino al tacto de su piel contrasta
con las noches que le traen, una a una
la tristeza, el vacío y la desazón.

Observe por su amplia ventana la ciudad
Sr. Wall Street
vea lo hermoso que es volar libre como el viento
No hay seguros de vida
ni contra accidentes ni los malos momentos
que pasa Usted cada día frente a su Contador.

Pues sabe que los billetes aumentan
y los días se le escapan, como granos de arena
que al tomarlos entre sus dedos
le recuerdan el brillo y el candor

De esos ojos gris aceituna
que de crear nueva vida la oportunidad le dieron una
y que Usted, Sr. Wall Street
puso en el frasco del olvido su fulgor.

Ábrase al vértigo de estos últimos días
Sr. Wall Street
no siempre se es Presidente de su Compañía
la misma que nunca le ha dado luz a su soledad.

Mire cómo la vida marcha
Sr. Wall Street
mire cómo ella camina desairada
pues sabe que uno de sus hijos
su corriente dejó.

Sr. Wall Street...
no le hago perder más su tiempo
Es importante no perder una sola oportunidad
de besarle los pies a Don Dinero...

Sr. Wall Street
Sr. Wall Street...
en su funeral
juro llorarle monedas de amor.

De la Serie "Retratos Hablados del Yang"
Escrito el 1 de Mayo de 2001

El dejado

Nunca me verás
tratando al viento regalar
mi respiración y mi quejar.

El mezcal no me ha enseñado
a saborear la lluvia sobre suelo mojado:
yo no vengo a desperdiciar mi tiempo
en sinsabores e insatisfacciones de un momento.

Etapa fuiste, mas no lo eres todo
de levantarme y seguir ya encontraré el modo.
No creas que por estar sin las huellas de tu boca
la tristeza de noche viene y me toca
para yo entregarme a los excesos y la perdición.

Un dedo yo no muevo
porque sé que fuerte soy y por eso
en sueños nuevos fijo mi mente, te confieso.

La madera de que estoy hecho
de estaca no podrás encajar contra mi pecho.

Nunca me verás
regalando amores y suspirar.

Aunque por dentro yo sepa...
que después de ti, amar, jamás.


De la Serie "Retratos Hablados del Yang"

Escrito el 25 de Octubre de 2004


Sibarita Errante

Su piso no es como el de los demás
de arena y arcilla se forma su suelo
y en las noches de luna creciente encuentra consuelo
a las dolencias que dejarlo no han querido jamás.

No posee una mansión
la única propiedad con la que cuenta
es la vida que lleva con pasión
y eso jamás lo pondrá a la venta.

Tampoco tiene lujosos ajuares
porque invertido su capital tiene
en viajes que le han dado aprendizajes y avatares
que hasta la fecha de pie le mantienen.

De sibarita todos le han fichado
y más de uno de su filosofía se ha burlado:
para ellos es imposible concebir
semejante manera de vivir.

Y ahí va el sibarita
con la mochila y la vida acuestas
pues él a lo nuevo siempre le apuesta
huyéndole en cambio a una vida escrita.

No le importa si su filosofía a los otros no impacta
sabe que muchos de la vida tienen una idea compacta.
Tampoco le importa si otros le siguen:
es su sueño de ser libre lo que persigue
y nunca ser elogiado o adulado
por aquellos que sus pertenencias no dejarían
por hacerse de una vida a su lado.

Él respeta lo que cada quien decide
sabe que para muchos el viajar de nada les sirve
si en un solo lugar es donde deben de vivir
para poder entender el significado de la palabra existir;
o si con solo leer libros lejanos
la filosofía de todo un mundo poseyera en sus manos.

Vago o no, siempre camina
la lluvia sobre su cara es lo que le anima
a explorar lugares inadvertidos
pero no menos divertidos.

Su vida será un caminar, así lo ha elegido
de niño siempre quiso imitar al viajante de sus cuentos
y en uno de ellos se ha erigido.


De la Serie "Retratos Hablados del Yang"
Escrito el 26 de Abril de 2004

El viejo con piel de joven

Un susurro y un murmullo
detrás de una ventana escucha atento el barullo
que estruja e intenta destrozar el capullo
donde se esconde y espera a que el mundo se haga suyo.

Un cigarro y una rutina
miles de hojas que desgastan sus retinas
un montón de imágenes llenan sus sensibles pupilas
y su mente sólo a analizarlas atina.

Camina solo, no le importa el devenir de su tiempo
sabe que este siglo no es para él el momento;
un viejo con piel de joven,
es la botella nueva que contiene vino añejo.

A veces se cuestiona si vivir de lejos es lo suyo
e intenta de vez en vez responder con cambios bruscos mezclados en alcohol
pero la resaca y el golpe de la realidad le acechan
decidiendo entonces retomar el estandarte y vagar por el sol
mientras propaga un “no estoy de acuerdo
con el curso de las cosas, más no moveré un dedo”.

Un prisma y un caleidoscopio:
ensimismado por las adulaciones y los elogios
no concibe una tierra poblada de molestias y odios
y prefiere inhalar la bendición que le da el opio
del escapismo y las letras…
y de lo absurdo visto desde afuera.


De la serie "Retratos Hablados del Yang"
Escrito el 19 de Agosto de 2003

El León Cohibido

Ahí va el joven apuesto
que de arrogante le han otorgado
el mote por estar enamorado
únicamente de su reflejo.

Pero él no ama el reflejo que ve
busca a alguien que lo refleje a él.
La simetría la ha echado a la basura
pues para él negativo y positivo no perdura.
Incomprendido va sin exigir de nadie
que la oportunidad le den de expresarse;
a lo largo de los años ha aprendido
que hacerse respetar es un esfuerzo perdido.

Probablemente él tenga la cualidad
de ver las maravillas ocultas con naturalidad
pero lo que lo mantiene apartado es la neutralidad
con la que se mueve dentro de la sociedad.

De nada le sirvió
de su padre recibir regaños
pues su personalidad sobrevivió
a pesar del duro paso de los años.

Por un tiempo le embargó la frustración
de no ser admirado por vivir con tanta pasión:
está en su rededor prohibido
actuar con la fuerza de un león cohibido.

Su fuerza decidió entonces volcar
en todo lo bello que sus manos pudieron tocar…
fue entonces cuando vio nacer
el impulso enorme de con arte responder
a tantos vicios y maldad que tanto daño se hacía en su realidad.

Cuando adoptó a la sensibilidad por nana
su vida cambió e hizo lo que se le vino en gana.
Que sólo una vez aquí estaría, se dijo
no importa que su padre no le quisiera como hijo.

Porque antes de ser su hijo,
pertenece a la tierra que lo hizo
de arena y agua, de fuego y aire…
y de libertad lo colmó para hacer lo que él quiso.

Allí va el joven indefinido caminando
mientras los aromas de su mundo va abrazando.

Posiblemente la gente no lo entienda
pero él sabe
que no necesita que le comprendan para realizar los sueños que la madre tierra le encomienda.

De la Serie "Retratos Hablados del Yang"

Escrito el 2 de Junio de 2004

La Estatua y el Cincel

Como estatua de mármol
con arados de cincel
así está, fijo cual árbol
el deseo petrificado del sueño aquél.

Que una vez fue joven
y conoció la ambrosía del amor;
ahora es un anciano
suplicando por ella con fervor.

Pero las estatuas no piensan
sus relojes los segundos robado han
y entre su tic-tac confiesan
que su tiempo no le devolverán.

Inútil sería
mostrarle a la roca esculpida
que la muerte vendría
sin él haber recobrado la experiencia vivida.

Entre llantos las hojas le muestran
cuán dañino fue decidir
y comenzar la fútil espera…

Pero las estatuas no piensan
su espíritu lejano está
de recobrar la autonomía
del joven que entre sus rocas encerrado está.

Como caja de ébano
con adornos de plata
ahí duerme, tibio y circunspecto
la vida que se le escapó de un momento.

Al que una vez joven fue
y que ni con el llanto de su espera
apagar pudo su sed.



De la Serie "Retratos Hablados del Yang"
Escrito el 25 de Noviembre de 2002

El Pintor

Pintaré tus ojos
para no sentirme solo en la oscuridad.
Trazaré tus labios
para recordar el sabor de tu sal.

Con cuidado esbozaré
los finos rasgos de tu piel
y de mil colores vivos pintaré
tu cara entera, para en ella yo habitar.

Tomaré tus dedos bidimensionales
y los colocaré junto a mis memorias indelebles
como indeleble es el óleo
con el que ahora te vuelvo eterna
mágica pintura de mujer etérea.

Así, con tu recuerdo hecho pintura
de la soledad y la locura me defiendo.
Que venga el aire gélido del invierno
a sus intenciones mortales soy inmune:

Sin ti, un perdido ya no puedo serlo
porque sin ti, estar vivo es casi igual a estar muerto.


De la Serie "Retratos Hablados del Yang"

Escrito el 27 de Diciembre de 2003


martes, 1 de julio de 2008

Decreto del día de Hoy por el cual se declara...

Con fecha de hoy declaro esta guerra perdida
le rindo un minuto de melodías a la paz
y sepulto en un minuto de silencio
a la guerra
la agonía
la tristeza
y la apatía.

Con fecha de hoy declaro que existe un más allá
inalcanzable como las estrellas
pero más cercano a la piel
que la misma herida de las peleas
los insultos
las desesperanzas
y la mortalidad.

Con fecha de hoy me declaro inmune
a los pensamientos que me acechan de noche
a las humillaciones, a la impotencia
y a la infertilidad...

Pues está visto que el hombre crea su mundo
y en mi mundo puede ser, quizá
que en un futuro no muy lejano
yo pueda vivir de verdad esta paz.

viernes, 27 de junio de 2008

Danzón

La brisa y las olas del mar
provocan a la gente que habita en ellas
unas inmensas ganas de bailar.

En la pista hecha de madera y cubierta de sal
almas abrazadas dejan a un lado su instinto animal
y por unos momentos se convierten en algo especial.

Es la música que mueve su sangre
y al solitario hace lanzar un breve gemido a las aguas del mar
despojándose de toda tristeza cuando comienza a danzar.

El primer paso lo da ella
al ser guiado su bailar por la luna llena.

Al segundo paso sigue el solitario la huella
del aroma que dejó la mujer bella.

El tercer paso les otorga una tregua
para que las palabras etéreas digan sus lenguas.

Son pasos cortos, queditos y cadenciosos
los que han unido los pasajes amorosos
que se mantienen unidos por la sencilla razón
que juntos están por ser el danzón
ése que con su sensualidad los hipnotizó.

Fue la música vibrante hasta las venas
la que al solitario mitigó sus penas…

Y en la pista aquella pareja revivirá
una y otra vez bajo el olor de la madre selva
lo bello de hacerse a la idea
que la gente fascinada su danzar vea
pues al bailar ambos su amor se entregan.

Entrega

Entre luces y sudor me desenvuelvo
cigarros y alcohol hacen más pasajero el momento
en que de besos ajenos me cubro el cuerpo
porque carne soy y sobrevivir debo.


Tanto tiempo hace ya de la primera vez
que los motivos y las razones ya no tienen validez
libertinaje, ausencia de prejuicios
tantos nombres que le ponen al acto de ofrecer
cuerpo y besos sin amor entre los recovecos de los viejos edificios.


Y tú ahora estás a mi lado
tu primera vez te mantiene alerta y azorado:
crees que de amor no se nada
que lo único que sé es de una vida alocada.


Yo también amé alguna vez
pero el amor se hizo trizas cuando de dos se descubrieron tres
y en el mundo real tuve que sobrevivir
y eso es lo que hago, por eso aquí me ves.


Así que no tengas miedo
experiencia suficiente tengo
ya varios han aprendido
lo que en sus casas está prohibido.


No importa que no pronuncies mi nombre
da igual, si el verdadero sólo lo ha pronunciado un hombre;
tampoco importa que no quieras besar mis labios
aprender a amar sin amar es un consejo sabio.


Sólo cierra los ojos y piensa
que no soy lo que ves, que es una princesa
que te mostrará las virtudes de las tierras lejanas
propiedad de las cortesanas.


Unas monedas te costará
entrar al mundo del placer fugaz.

A mí una vida me costará
sacudirme el pasado que regresa a mis días
convirtiéndome en su presa y de asir la libertad no ser capaz.

La conciencia perdida

¿Dónde andas, conciencia mía
que has permitido que la mano enemiga
a mis próximos y su descendencia
convierte en esclavos de la decadencia?


Recuerdo cuando tú me hablabas:
era en secreto, los grandes odiaban
que yo fuera bueno, y mis intenciones bien encauzadas.


Era como danzar con las hadas
siempre tranquilo, siempre sonriente
era verte aparecer y convertirme en sol naciente…


Poco a poco te fuiste distanciando
y los mayores en su círculo me fueron adentrando.
Yo, tan débil por no tenerte de aliada
creí que era bueno seguir los pasos de la manada.


Y me perdí.


Le encontré sentido a este mundo de disparates
y hasta creí ser el salvador de inútiles combates
de gente que no había perdido su inocencia
porque sabían que eso jamás podría comprarla nuestra ciencia.


Pensé que los de mi alrededor eran leales,
pero resultaron ser solo armas letales:
tan vacíos, tan sin sueños, tan fragmentados
lástima da verlos, pero quién soy yo para juzgarlos.


El juego de la vida fútil así se juega:
pierdes el todo a cambio de unas monedas.


Hace unos días me retiré del juego
supe que no quiero ser cenizas sin antes ver el fuego
que arda a tu regreso al punto de partida
donde el amor no combinaba con el odio y la mentira.