lunes, 17 de mayo de 2010

Anónimos por omisión

Asfaltos autónomos
Vileza en marcha
se tragan las plantas de sus cuerpos.

Es que son anónimos por omisión
la inexistencia arrulla al villano
con la leche de la savia de los vencidos.

¡Espera!
Esto es un holograma.
Yo no inventé este sueño.

Tus manos lo tocan
tu mente lo olvida:
eres el eco del suceso ígneo
la furia del impostado
la tristeza de la ciudad que no conoce tu nombre.

Yo no inventé este juego.

Tocarás la realidad
en los titulares impresos:
rastrea tu nombre,
no estás ahí.

Prende el televisor
sintoniza la radio
navega en la red:

Anónimo por omisión es tu nombre
y el de tus padres
y el de tus hermanos.
Tu linaje fue heredado por tus abuelos
los conocidos por tu memoria
y los que no verás
porque escapan de tus córneas.

Anónimo por omisión,
vuelve al ciprés alado
duerme con el gato de la hambruna
inquieta las luciérnagas y canta la mañana.

Pero nunca olvides tu nombre
en las cunetas llenas de agua sucia
y los barquitos de papel que se deshicieron
antes de zarpar.

Tal vez tu nombre lo escriba un tercero.

Asfaltos autónomos
Vileza en marcha
se tragan las plantas de mi cuerpo.

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