martes, 8 de julio de 2014

Paso divino, paso de niño,
tu miel contenida
en los bolsos del sol moreno
que su rayo mi templo rubí
embisten.

Liberación sin fuga,
trazo de Marco Polo olvidado
en la estepa india de mis cejas.

Paso divino, canica convertida en mundo:

Soy tu urna cuando, místico,
tu cuerpo en oro viento envuelves..

Soy tu herida floral
que embriaga a tu espada de semen.

Soy tus pezones erguidos
sosteniendo tu barba en la batalla.

Soy tu latido cocinado en fervor
que canta el esplendor de tu alma.

Soy un verso que nunca termina de ser parido
y también soy este amor
que en el amanecer te llama.



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