martes, 3 de mayo de 2011

Planes para una renuncia

Dejarlo todo para no dejarte ir.
Dejar mis libros, todas las letras de mi mano,
la impopularidad de mi pelo,
todas esas horas sin entender de beisbol,
pasando por la reticencia a la cocina
y hasta mi veintena en peligro de extinción.
Dejar esto que soy yo
y no te sirve de mucho,
amor,
porque soy la mujer que menos esperas
(también la que más te lleva dentro de sí misma).
Dejaría el estudio del silencio para volverme
la música que quieras oír,
un viento quedo para cuando quieras volar.
O la tierra donde tu ímpetu descanse.
Dejarlo todo para no dejarte a ti.
Dejarlo para que no extingas mi vida
como en estos meses.

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