martes, 21 de enero de 2014

Tres noches de sol negro
de auroras seminales y tibias.
Cantos de amor entonados
por el animal que fuimos
antes de nacer
(perro de agua, loba, leona)
orquestados por dos almas
que coincidieron
en un siglo adverso.

Tres noches de sol negro
para sentirte entero
sol negro para mojar mi espina dorsal
en tu dermis exacta y pura
enhiesta como el árbol
que abrazaste en mi fotografía.

Tres noches de sol negro
y la recomposición de tu carne
y la mía:
agua soy para lavar tu espada
cajita soy para albergar tu ola
una galaxia en flor para tu estrella a mil relámpagos luz.

Fuimos aritmética divina.
Uno más uno es uno.
Cuatro muslos y dos dorsales
siguen siendo uno.

Tres noches de sol negro
y la vida.

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