domingo, 6 de febrero de 2011

Stabat Mater v. 2

AMOR
(aunque me castigue de nuevo el universo):

Me dueles tanto,
Me aúllas la sangre tan dentro,

Que en todos estos años
nunca he podido parir
los versos más perfectos
ante el desencanto que me vino con la noche.

Donde hubo destrucción
no puede haber poesía.

1 comentario:

Javier F. Noya dijo...

No se huy del recuerdo, y fuerte es tu poesía, como también el deseo de no ser conocida como esa sufriente María...Igual se sufre, pero hay que hacerlo de pie y no un blasón, pues allí está la cara mórbida de nuestro goce, es decir, el placer de verse y sentirse dolorida (algo bastante común por cierto, otorga hasta una especie de privilegio, de admiración). Mejor dejarlo en estos bellos versos y seguir adelante. Besos.