jueves, 4 de agosto de 2011

Brasa Reina

Ahora, justo cuando la brasa reina
entre los muslos de la tarde
humedece la sala,
con un pezón erecto
y el otro seno liso
me doy cuenta
del olor a aquello que me falta
-tu diente de ajo y miel en la cocina, tu ojo de vidrio azul concentrado en mi recámara
tu lluvia humana en este jardín-,
la mitad que dejo cuando camino
tu peso vespertino haciendo sobre mí
magia.

1 comentario:

Javier F. Noya dijo...

Vaya mitades... placer volver a poder pasar por aquí. Besos.