domingo, 11 de marzo de 2012

Toledo, 10/03

Lagarteras, diez de la mañana.

Te vi y me pareció comprender
que tu mano
se sentía igual a ese lomo reptil
de tierra.

Entre tú y yo
al parecer dos países.

No es cierto.

Aprendí tu lengua para verte,
tejí pañuelos de lentejuelas
y los volví, en medio del desierto, astros.

No llegaste.

Cambié las vías del tren,
cené todos los colores
para soñarte, polícroma.

Hoy te oigo con tu voz de barro.

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