Te digo ámbar y se escucha retumbar
la raíz del alma con la que hemos escrito
la prudencia de estar locos.
Amor, hoy no sé qué luna es
y traigo demasiado material
para escribir los bordes del cielo:
una florecita lila
tu compás al caminar por la niebla
y esta amplitud de amor y de sexo puro
cotejando su pestaña con la víscera
su turgente piel de lagarto recién nacido
y dos o tres gotas de mar
que te quieren y se adhieren
de un amor que de intenso desmaya su cordura.
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