Te das con el néctar
de un rubí creciendo en el paraíso.
Te das como una flor
dispuesta a vestir
la desnudez de tu hombre con tus pétalos.
Te das como un asombro
una aguja de agua clara.
Te das como si a la mañana
otro mundo dentro de su grito.
Te das rompiéndote los juramentos
emancipada en tus labios todos
con la inmensidad de la entrega
abarcándote.
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