Si en la escalera se oyera
la verdad divina,
oiríamos en espiral
ese coro de niños ángeles
que me asiste en la mañana
O diez notas de piano de Europa
cuando el mar Egeo era la casa
de los buenos peces.
Si en la escalera me permitieran hablar
te tomaría por la espalda
y te susurraría un te amo en invierno.
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