Trenza la llama triple de los ojos de dios
su figura incandescente clamando amor y ternura
detrás de los ojos de los hombres.
Cantemos el mar, su agua salada,
cantemos la lluvia y los manglares
cantemos el bosque y sus gnomos
cantemos la ciudad y sus autos vociferantes.
Y ámame y déjame amarte
que hoy no se repite
y mañana un amor igual a este vendrá
sí, siempre
pero más grande.
El mismo amor que me tiene preñada
desde que llegaste.
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