Retorna a mí
el jugo de la amapola
bebido por la diosa madre
la que jamás me vio vencer
porque mi casa era el signo
y no la costumbre.
Mi amor extranjero se instala
no hay freno
no hay yugo
mi fósforo de piel
se abre
ama
oye y se expande
y como una hoja llena
declamaré la vida
porque sólo llevo eso.
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