Porque puedo caminar
y entre millones escucho
tu paso de flor y marea
y cuando me rindo
lavas mi fe
en la frontera del sueño.
Porque aún habiendo
mil testigos del sol
es tu mano
la que me orbita
el dulce calor
de esta isla de canciones
todas amándote sin fin
Como una niña
segura de su eternidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.