Me voy a parir
este aire en otro llano.
Nadie me sueña
sólo tú
y a veces, callas.
Me voy a volver aire
para distinguirme
entre las ramas.
Me voy a soñar
la dermis ahíta de ti
para nunca más el llanto
para siempre la llama.
Te llevo conmigo a París
para que me leas la fortuna
y me escribas cada mañana.
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