Es tu calor
una cajita de niño endiablado
a la hora de permanecer desnudo
sobre las estrellas
la que extraño y me extraña
a la hora de dormir
y por eso es que andamos cansados
como con ganas de un puente
o de una casa a la mitad del camino
donde el deseo haga guardia
y la tristeza se vaya a repartir
pelotas rojas por la tarde.
Es tu calor
lo que me pone a decirte
que a las seis te haré el amor
y después poesía.
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