Es tan extraordinario
vivir la vida de dios
entre dos amantes,
dos seres que se aniquilan
las sombras
y se obligan a florecer
en el instante eterno
de un beso mojado.
Es tan extraordinadio
vivir la vida del árbol
entre dos amantes
dos seres que se reconstruyen
a partir de las semillas
y se obligan a procrear
la risa y la luz de su casa
en el momento justo
del desafío.
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