En cada viaje
un monumento de sal
y bocas tuyas y mías
repitiéndose
hasta volverse una.
En cada viaje el mar
sobre tus hombros
a la hora azul y con las cortinas
que no dejan ver
excepto tu corazón.
En cada viaje la perla
y nuestros ojos de perro
dulces, calladísimos
ante la orgía del mundo.
En cada viaje mi corazón
y es que amar está tan a la alza
que es mi mejor bien
a la hora de venirme en ti
y decirte que te amo.
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