Campos desconcentrados
que van a un mismo dios.
Ven a mí
y evangelízame
con tu lengua que sabe
deleitarse
en lo profano y lo divino.
Llévame al escenario
donde serpentea el ritmo
la piel mojada de piel.
Eléctrica bomba,
latido universal envolviéndonos
como legión de dos
multiplicándose
en el fabuloso grito.
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