Aquí estoy.
Sin poema.
Yo,
la mujer desnuda de mí
de mis miedos
de mi tristeza
de mi egoísmo
de mi sombra.
Aquí estoy
plena
para ti
diáfana como un sol
de la primavera
que engendramos juntos.
Aquí estoy,
Ramón.
Mírame descansar en ti
y no me abandones.
Aquí estaré siempre,
Amor,
hoy, por ejemplo,
cuando inicia la melodía
del otoño.
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