Ahora resulta
que amo a la lluvia.
Dice que llegó así
de golpe
un sentimiento húmedo
atravesado
entre la glotis y el fémur.
Dice que llegó
porque amo tus ojos.
Tus ojos de cervatillo
tus ojos de exasperación
tus ojos de magma
tus ojos,
tus
ojos.
Y por eso los veo caer
con este manto traslúcido.
Y es que resulta
que cada día más
te extraño
y no sé si eso es motivo
de poesía
o de tristeza enorme,
como de cronopio.
Te escribo esta noche
para imaginar tu ojo derecho
viendo llegar mi cuerpo
que te besa.
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