Y todas las flores cuelgan
de un mismo cordel.
Sueños violáceos y amarillos
como hojas al sol envueltas en mariposas.
Ella olvidó los cardos
para vestirse de sus yemas.
Él la envolvió en su llanto
hasta mirarla purificada.
Y todas las flores hablan
de las doce del día
y se acomodan bajo la lengua
de los amantes.
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