Miraste al televisor
y quince años sin ti
de pronto te oyeron llegar.
Era la boca de dios
mostrándote el universo,
era la danza hindú
posándose en tus ojos.
Te despertaste más morena
y más cadenciosa
al ruido de la tierra.
Eras otra vez María Luna
y nadie pudo retenerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.