En la hora azul
Buda bendice a los seres alados
con otros nombres.
Los llama eternos
o acidulados frutos volátiles.
Nunca pájaros
nunca libélulas
nunca luciérnagas
nunca aves.
Sobre su manto giran
los fonemas de dios
y son serenos.
En la hora azul
el rostro de tu hijo viene a mí
para que lo acaricie
como si fuera su nacimiento.
Todos los días en el templo
es navidad,
dice Buda.
Por eso las viandas en forma de estrellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.