Y surgió el aroma en la estepa
porque el rey la pedía
entre las arenas nocturnas
por su beso clamaba.
EL TIEMPO ES UNO
dijo el hombre rey.
Ella volteó su tristeza
como vasija de barro ofrendada
al altar de las estrellas
del hombre que la espera y ama.
Ella desnudó su carne
y a su alma le dijo libérame.
Suavemente, como perfume de amor
ella se desliza al fin
completa
por el corazón de su señor.
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