Hoy me desperté preguntándome
por qué me amas
si no sé muy bien la raíz cúbica de la distancia
y tampoco sé cocinar fideos.
También me pregunté
si de haber sido distinta me habrías amado
o si porque siempre cambio para ser la misma
es que no acabas de entenderme
pequeña o gigante entre tu mano o tu muslo
y por eso me amas.
Visité mi osamenta con el trayecto de tu beso húmedo
comprendí, bajo la lagaña del sol de páramo
que mi mapa hacia mí eres tú
y que yo misma soy el apéndice a la felicidad
anunciada por los sabios.
Hoy tuve ganas de mecerme en tu rayo plateado
o reírme sin un por qué me amas
si no sé muy bien de los albures
y tampoco disimular que me pongo triste y lloro
cuando estamos tan lejos
cuerpo a corazón.
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