Pon tu grano y dame tu luz
que a mí me sobra agua
para tu ser de nuevo adorar
y en contemplación perpetua entregármele.
Ya respiro la luz sin la escafandra
ya la vida es ese sitio donde el mundo
navega sin herir.
Pon tu mano en mi pecho y búscame:
mi corazón es tu casa
y sus muros derribo
para que habite, expandida, tu esencia.
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