No puedes dejar de combatir/
no quieres, no debes
y por eso las cuatro a-eme.
En tus brazos estoy para cuando la fuerza
cambie de dirección y te siente, yunque.
En tus labios estoy para cuando la palabra se quite
y queden fonemas de batalla.
No quiero que dejemos de combatir,
dos guerreros pueden más que un absurdo.
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