Dame tu fuego sostenido en la
tu boca de hombre y arena y héroe consagrado en dios Ra
dios sol.
Ábreme para colocarte en mí
hasta habitarme de profundos y seminales mares
latidos de frecuencia indestructible
miradas y verbos construidos especialmente para mí.
Cuídame la necia espalda y mi vientre,
llámame virtud aunque me veas llaga.
Que absuelta por la cantidad marina de amor por ti
quiero mirarme
y no regresar jamás
adonde habitan los ciegos de las grandes ideas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.