Aquí voy, silencio,
ofrendada en mí para alcanzar tu santidad
y reciclarla en un mundo eterno
de todas las vías posibles para este Amor
tan raro algunas mañanas que no lo comprendo
tan necio que me escondo hablándole
tan imprescindible que a pesar de que no quiero escribir
digo pan y pienso en su cuerpo
y digo amor y pienso en sus manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.