Soy la rosa joven encendida
cuyos pétalos tu sangre exprimen
y a la luz del crepúsculo tu saliva alimentan
en voluptuoso estallido carmín de su carne.
Soy la rosa infinita que tu semen libera
los labios tibios de la noche dorada y roja.
Soy ardor ferviente en la hora muerta y rediviva
en la que procuro abrasarte
hasta el encanto.
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