Vence mis olas inquietas
contando memorias hacia todas direcciones
hasta constatar
que ciegamente puedo llegar a ti.
Envuélveme en un café a las cinco
dime la canción que hemos escrito
para las tardes de lluvia
cuando tus flores y tus canciones me iluminan
y dejo de maldecir el asfalto mojado.
Tengo un cabello ensortijado esperando por ti
por tu libro y tu abrazo
y también por la danza de tu cuerpo
sobre el mío.
Coronada de tu amor helicoidal estoy
y es que eres tan grande...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.