Retumban en mi garganta
las danzas atávicas de la alegría
un estruendo cordial
entre las horas benditas
polifonía marcial perfumada de flores.
Sé que estoy a punto de estallar
en la repetición de la única palabra
que viene a mí en el trance.
Gracias.
Por la Gracia de amarme
y por dejar que mi imparable, inagotable amor
te llene el Día.
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