Muerde este seno arrojado
a la brasa de un mar felino
teñido de amaneceres.
Muerde este seno dolorido
que a la espera está
del filo de tu diente
flor dentada, nube que sierra el temor
para elevar un templo a los placeres.
Muerde este seno de Marte enfurecido
rompiendo el fuego silente.
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