Voy a recostarme con los brazos abiertos
simulando el recibimiento
del campo blanco y verde
que me entrega tu alma.
Voy a acariciarme el tiempo objeto
con las palabras vivas
de tu lengua.
Voy a escribirme una carta
para que leerla cuando era niña.
Le diré que espere quieta
que en mi década
llegaste, loco y único
y la vida baila.
Voy a dormirme pronunciando tu espacio.
También voy a situarme
a la orilla de la cama.
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