El cansancio y la felicidad
son inocultables
dicen los árboles ancianos
y las abuelas de raíces blancas.
Debe ser cierto, mi alma de agua
hoy siento y no escondo
este dolor jugando a las escondidas
en recovecos sublimados por tus dedos
o esta felicidad de andar cuesta arriba
sabiéndome grande
porque te pertenezco.
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