Siete horas treinta
y ya la vida se me anunciaba
como lo que pedí de niña
algo así como tus brazos
algo parecido a tu boca
algo como tus palabras
algo cercano a tu cuerpo
algo sereno como tus flores
algo así como esta vida que me pulsas.
Siete horas treinta
y por primera vez comprendí
entre nube y tierra
que no podías llegar a la idea
porque en realidad eres perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.