Escribiré los mares
la playa
los colores
y al silencio mismo
las líneas de tus manos
y mi paso por la misma Vía Láctea
tan pronto termine de componer
un abecedario nuevo
neologismos
para darle un nombre
(o su epíteto)
a la virtud de nuestro cansancio,
este vértigo con el que cae
la piel en desasosiego rumbo al nirvana,
el parpadeo de un semáforo siempre en rojo
alertando de amor
las incompetencias del mundo
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