Ando arrastrando al fuego
con las cansadas yemas.
Traigo una tristeza pretérita
un dolor de insomnio
que no me pertenece
y sin embargo me vuelven suya.
Luna, olvidaba cuán raras somos
cuán insaciablemente insurrectas somos
cuán insaciablemente solitarias estamos.
Ando arrastrando un juego llamado tiempo
(o vida o existencia
va savoir)
que volverá a ser brillante
pero de momento no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.