Los violentos carros ocre
no pueden, en verdad
amedrentar la postal divina
de la montaña escondiendo al sol
entre sus faldas.
Todos los días nace un Rodin
un Van Gogh o un Picasso
en los detalles mínimos
sus decibles audibles por los perros
su aroma inmarcesible entre las plantas
el gesto de la vida en las agrietadas casas.
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