Yo no quiero florecerte, adorarte ni que me olvides.
No me importa gustarte o perderte,
al fin que siempre habrá un fonema que me ame.
Yo no quiero obedecerte o contravenirte,
opacarte o vivir en tu sombra.
No me importa el tránsito ni la ceguera
No me importa si los mastines mastican ciudad o lluvia,
mis vestidos o el silencio.
Las pasiones fueron ya escritas
yo nada más repito ecos.
Acá sólamente hay un nombre
mejor que el tiempo
nombrándonos, mientras se llama,
Nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.