Un millón de hojas
flotando
entre los vestidos de las nuevas diosas.
Naciones, les llaman ahora.
Tus mujeres y yo no somos tan distintas
a mi país.
Blanco es lo que ciega,
hormigas bajo las plantas de los pies
nos obligan a bailar.
Mirando desde el tren bautizado por Karenina
hoy te digo:
todos somos susceptibles
a tener un tercer amor.
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