Voy a limpiar mi alma
de la oscuridad del llanto.
Voy a ofrecerme flores
hasta escuchar mi latido.
Voy a abrir la puerta
para que ahuyentar este humo.
Voy a decir mi nombre
hasta reconocerme en mí misma.
Voy a hablarte a ti, Señor,
ahora que brillas en la madrugada.
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