No te equivoques:
tú no has vencido
(porque no juegas en mi batalla
porque para la esgrima
se necesitan dos).
Tampoco soy yo la vencedora:
Simplemente
habló mi corazón.
Quien es demasiado alto
para los altibajos
de ambos.
Venció, pues
todo esto que llevo dentro.
Ahora callo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.