Sí, sí y sí.
Te afirmo con el sonido de la flauta dulce
y con el coro de ángeles que le abre fuegos
a esta bóveda añil
sólo para tus labios de oro.
Yo nací para entenderte:
todos los días hallo luces
para dibujar tu silueta.
Eres parte de mi vida e inundas mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.