Mira a los cuatro puntos
cardenales que son en realidad petirrojos
vuelos azules para merendar
a las diez de la mañana.
Mañana todo sabrá
a tierra húmeda:
únicamente hay que esperar
a que el aroma
entre por la ventana
de nuestros ojos ya no cansados.
El cielo es testigo
de la fortuna de la fuente que platica.
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