Blancas son las manos bidimensionales
por la carretera.
Mis ojos son esos puntos blancos
que alguien dejó por descuido
en la alfombra añil
de la esferita cantante.
Yo ya no veo si no aparecen ellos
en las noches.
Estoy ciega de palabras calladas.
Estoy repetida
en cada luz tintineante y frágil
y en la esterilidad
de un día común
y sin ley.
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