Silencio,
no me despiertes
a no ser que vengas aquí
para decirme que estarás conmigo
un momento eternizable.
Voy a dormir la muerte en vida
en lo que regresas;
voy a aspirar la dulzura de la flor y el canto
y me quedaré flotando en ella
hasta que me digas
que has venido por mí
y me has despertado
para cantarte el éxodo
de mi patria hasta la tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.