Son ecos girando entre mis montañas.
Falsetes embriagantes en la claridad de este día.
Fortuna de mi voz y mis cabellos
que pueden llamar al viento bueno
seducirlo, amarrarlo, tomarlo,
poseerlo.
Enviarlo hipnotizado a tener noticias tuyas.
Mandarlo con un trozo de mí
hasta tu ventana.
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