Aparécete,
pecto de
oro molido
razón por la que nuestros antepasados
no dieron la vida
y se fueron lejos del absurdo de las noches.
Es momento de arrancar la cruz
emular a las esferas del dragón de la tele
secar el temporal que llevas dentro.
De reír hasta encontrarle sentido al apelativo;
de ponerle copyright
al inmolado bermejo de siempre.
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